Fernando Osorio

El psicólogo, ausente en las escuelas

Su función es la de detectar trastornos
“La escuela es el lugar donde se muestran las cosas que no se manifiestan en el ámbito familiar y social, es el espejo de la familia y de lo que sucede en la calle”, afirmó a LA NACION Fernando Osorio, psicólogo, psicoanalista y docente del Centro Dos, donde actualmente dicta un seminario sobre Violencia Escolar auspiciado por la Unesco.

“Por eso, no es extraño que esto aparezca en el ámbito de la escuela. La escalada de violencia e inseguridad que por estos días vive la sociedad es cada vez mayor, y como la escuela sigue siendo un espacio de contención, los chicos perciben que es ahí donde alguien los va a escuchar. Pese a la falta de presupuesto, al déficit de capacitación de los docentes, la escuela sigue siendo un referente social. En ese sentido, no ha habido una decisión política e ideológica por parte de los últimos gobiernos, sobre todo, no han comprendido la necesidad de equipar a las escuelas de profesionales y equipos técnicos para ayudar a los docentes a advertir estos indicadores. Todos destacaron la conducta de este chico: tímido, apocado, solitario, callado. Pero quienes nos dedicamos a la salud mental, sabemos que ese rasgo denota alguna patología mental que puede tratarse, y prevenir trastornos mayores”, agregó Osorio.

En este punto coincidió Francisco Cenegaglia, presidente del Colegio de Psicólogos de La Plata: “El punto sobresaliente en esta cuestión es que, como cuando asesinaron al soldado Carrasco [Omar] y el Estado se replanteó el Servicio Militar, ahora tenemos que lamentar esta desgracia para que el Estado comprenda la importancia de dotar a las instituciones educativas de un gabinete psicológico. Nosotros hace diez años venimos pidiendo que se establezca el cargo de psicólogo en las escuelas primarias y secundarias, porque es el profesional idóneo para hacer un trabajo de contención y detección de trastornos en los menores. Por lo general se cree que porque los chicos dan bien los exámenes son alumnos sin problemas, y no siempre es así. En las pocas escuelas públicas que cuentan con un equipo, está reducido a su mínima expresión. Y van a desaparecer, mientras no se los contemple en el presupuesto educativo”.

Entrevista – 30 de septiembre de 2004 – La Nación