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RLN – Red Latinoamericana de Noticias sobre la Infancia

Entrevista con el Lic. Fernando Osorio

Florencia Real Cardozo (corresponsal en Argentina).

La Red Latinoamericana de Noticias sobre la Infancia nuevamente tiene el honor de entrevistar al Lic. Fernando Osorio a propósito de la publicación de un nuevo libro: Cómo ser padres…a pesar de los hijos, que recientemente edita el Grupo Editorial Planeta. 

Florencia Real Cardozo.  ¿Qué significa para ud. publicar con el Grupo Editorial Planeta?  Ha pasado, como se dice en el mundo editorial, a las ligas mayores.  ¿Qué representa este cambio para ud?

Fernando Osorio. En principio es una gran oportunidad para que mi obra llegue a lugares a los que hasta ahora no había llegado.  El cambio también ha representado para mí un esfuerzo en el modo de comunicar ya que al ser masiva la difusión he tenido que modificar algunos estilos para evitar el acartonamiento académico del que padecemos a veces los profesionales vinculados al mundo de la docencia y de la investigación.

FRC. Si bien manifiesta que no se trata de un manual para padres algunos párrafos resultan muy controvertidos a la luz de lo que habitualmente se le recomienda, a los padres, hacer con los hijos.

FO. Ciertamente no está pensado como un manual de recetas para que los padres las apliquen en cada ocasión.  De hecho lo que tiene de diferente a otros libros para padres, que hay muchos… demasiados le diría, es que les propongo pensar las situaciones en lugar de decirles lo que tienen que hacer; a pesar de que en algunas oportunidades les pongo ejemplos de cómo actuar; pero esto es simplemente para graficar lo que quiero decir.

FRC. Me pude dar un ejemplo de lo que propone.

FO. Sí.  Yo tomo muchas frases que habitualmente escucho en la consulta decir a los padres: No sé qué le pasa a mi hijo, no puedo darme cuenta. Entonces,  en lugar de darle una receta para que pueda darse cuenta, le contesto: En realidad nunca te detuviste a observar, escuchar, comprender qué es lo que le pasa. Y como los hijos aprenden lo que viven puede ser que esta falta de comunicación se haya convertido en un aprendizaje para él.  Seguramente tu hijo supone que en su familia no es necesario comunicarse para enterarse lo que al otro le pasa; incluso puede llegar a pensar que no importa y convencerse de que a él mismo no le importa.  Entonces la sensación que tenés te lleva a creer que no  sabés lo  que pasa.  Esa impresión te  impotentiza al punto de creer que no podés  darte cuenta de nada.

 

FRC. Pero, según ud. dice en el primer capítulo,  a los padres de esta época les gusta que les digan lo que tienen que hacer y que les digan cómo hacerlo.

 

FO. Sí, pero también digo que no les gusta que se los subestime y se los incluya en una lógica que los transforme en individuos torpes y sin criterio propio.  Hay que tratar de salirse de esa tendencia que deja a los adultos como bobos que no saben nada de nada.  Esto es mentira.  La lógica de transformar a los padres en bobos tiene que ver con una lógica de consumo, como pueden ser  consumir  medicaciones o tratamientos ya sea psicopedagógicos, psicológicos o psiquiátricos.  Ahora todo parece que lo resuelve la medicina o todo es un problema psicopatológico.  Sería lo mismo que decir que ya no existen personas normales, en este caso padres normales que pueden cometer errores, para luego reflexionar cómo resolverlos.

 

FRC. Me interesó especialmente un apartado, de ese mismo capítulo, dónde ud. dice algo muy interesante acerca del maltrato que algunos padres o madres ejercen sobre sus hijos aún sin golpearlos o insultarlos.  Un padre dice: “Lo trato mal, suelo gritarle”.  Y ud. le contesta: El maltrato y el grito son el  resultado de creer que la situación te supera y que finalmente no podrás  manejar lo que ocurre con  tu hijo.  El maltrato y el grito es la representación más clara de la impotencia parental frente a los hijos.  Es como si le dijeras a tu hijo,  como no puedo con vos te grito y te maltrato.

 

  1. FO.  Es exactamente así.  Con la misma modalidad de no dar recetas trato de explicarles a los padres y a las madres, que consultan,  que muchas veces el maltrato no es pegar o insultar, sino subestimar, menospreciar, ignorar, omitir, etc. y dentro de esta lógica el grito no hace más que mostrar la impotencia ante la situación de crianza.  Este es el mensaje que le queda a los hijos:  “no sabemos qué hacer con ellos y por eso los maltratamos”.  En realidad el malestar en con nosotros mismos por lo tanto hay que limitarlo y evaluar concretamente la situación quitándole  nuestra propia angustia e impotencia.

 

FRC. Ud. confía en la propuesta de “quitar la mirada” o “hacer silencios”. Imagino que los hijos de esta época podrían llegar a abusar de esta conducta adulta.   Es decir especular… total vos no me mirás, podría decir un hijo.

 

FO. Te puedo asegurar que si un hijo se siente querido por sus padres no le va a resultar tan indiferente que no le queramos hablar o no lo miremos.  Esta conducta ante sus transgresiones puede llegar a ser mucho más eficaces que el grito o la penitencia.  Pero claro, un hijo se tiene que sentir querido para que esta estrategia funcione.  Hace cuarenta años los padres con sólo mirar a los hijos lograban muchas más cosas que los padres actuales implementando mil estrategias diversas.

 

FRC. Hay un tema muy controvertido con el que ud. cierra su libro, anunciando que lo retomará en otro de próxima aparición.  Me refiero a la problemática que se suscitará con los hijos de parejas homosexuales.  ¿No teme que se lo tilde de conservador?.

 

FO. Yo planteo una controversia en relación a la nueva ley de identidad de género que supone en los menores de edad  una autonomía de pensamiento sobre la  autopercepción de su identidad sexual.  Francamente quien redactó esto no tiene la menor idea de qué se trata  un niño o un adolescente y mucho menos un hijo.   Es tan amplia la variación de estados de ánimo, de problemas de conducta y de comportamiento que pueden mostrar los niños y los adolescentes en su proceso de crianza que al tomar una idea, una fantasía o incluso una convicción como cuestiones definitivas,  se puede llegar a exponer a ese niño o adolescente a un abismo.  Lo que para ellos es una convicción puede llegar a transformarse, en poco tiempo, en una incertidumbre.  La influencia del entorno, de las redes sociales o de los sucesos de su vida cotidiana puede llegar a modificar su pensamiento de modo categórico.  Por lo tanto no es de suponer que si un niño dice que quiere ser mujer o una nena ser varón, esa sea la convicción que los acompañe toda la vida.  Por esa razón para muchos temas es necesario dejar transitar la crianza  y sobre el final de la adolescencia volver a revisar algunos temas. Y, en las postrimerías de esa etapa acercarse a una decisión más definitiva.

 

  1. FRC.  Es un tema muy controvertido que llena a la sociedad actual de interrogantes  que dudo puedan responderse eficazmente en los próximos años.  Mientras tanto tenemos la  suerte de poder leer reflexiones como las suyas  que no nos dejan más opción que pensar.  Ha sido un gusto. Le deseo lo mejor con este nuevo libro.

 

Referencia editorial:

http://www.editorialplaneta.com.ar/descripcion_libro/11696

 

Entrevista con el Lic. Fernando Osorio

Bullying: acoso y maltrato entre niños y adolescentes. Nuevos modos de discriminar y segregar al semejante

Florencia Real Cardozo.

RLN

La Red Latinoamericana de Noticias, conversó con el Lic. Fernando Osorio (www.fosorio.com.ar) al finalizar el 1er. Congreso Internacional sobre Conflictos y Violencia en las escuelas, (www.escuelayviolencia.com.ar)que se desarrolló este mes, durante tres días, en la sede de la Facultad de Derecho de la UBA, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina y que fue organizado por la Editorial noveduc libros www.noveduc.comy Estudios para la Infancia.Conversamossobre la problemática del “bullying” desde una mirada particular que trasmite nuestro entrevistado, respecto a la tendencia moderna hacia la patologización de la infancia y la adolescencia.Y luego, Osorio, da una serie de recomendaciones dirigidas a ajustar el rol de la familia y de los padres en este tipo de conflictos institucionales que padecen las escuelas, en la actualidad.

Florencia Real Cardozo.Como siempre es un gusto poder conversar con ud. una vez más, sobre todos estos temas tan acuciantes. Hemos advertido el gran interés que genera en los colegas docentes el tema del bullying, que ud. desarrolló, en su última clase.¿Podría comentar qué es el bullying?

Fernando Osorio. A partir de investigacionesrealizadas por el psicólogo noruego Dan Olweus, en 1993, se universaliza el modo de nombrar algunas formas específicas de maltrato entre escolares. Así, el término “bullying” comienza a utilizarse para definir la conducta de acoso entre pares. A partir de ese momento a las acciones de intimidación y acoso entre pares se las nombra como Bullying. Esto quiere decir que las conductas de intimidación que desarrolla un niño o un adolescente en las que involucra a un compañero para maltratarlo, acosarlo, insultarlo, humillarlo o golpearlo, incluyendo a otros como testigos de esa acción, se agrupan bajo la denominación de “bullying”.Esta nominación reúne una serie de criterios comunespara darle una categoría formal. Es decir que todo aquel que hable de conductas “bullying” se refiere a un patrón de comportamiento, generalmente desarrollado por un alumno contra un par, con testigos y en el contexto escolar.

FRC. ¿Cuáles son las señales que debemos tener en cuenta para saber si un niño o adolescente está desarrollando o sufriendo este tipo de conductas?

FO. Si bien existen patrones de conducta asociados al desafío a la autoridad, el negativismo y la querella directa al adulto, los sujetos bully no actúan así.Desarrollan una caracteropatía que no permite detectar tan claramente sus intenciones hasta que no las ha desplegado.Para hablar de acciones bullying debemos encontrar los cuatro tipos de violencia: la física y la verbal que son evidentes y manifiestas, y la psicológica y la simbólica que son invisibles, mudas.

FRC.Pero por lo que ud. dice no es tan fácil advertir los cuatro tipos de violencia.

FO. Lo que ocurre es que para que podamos hablar de bullying tienen que estar integradas estas cuatro modalidades si no, se trata de otra categoría.Y si bien, muchas veces el acoso entre pares (violencia psicológica) no es evidente para los adultos de turno, otras tantas son los mismos adultos los que participan de la segregación, discriminación o humillación de un alumno (violencia simbólica) y esto hace que no puedan advertir la violencia que puede estar sufriendo un alumno de su curso, o no les importa. Si bien no hay claras señales para advertir este tipo de acciones entre los chicos, es importantísimo ser un buen observador y trabajar sistemáticamente sobre la dinámica psicosocial de los grupos escolares para que esto pueda salir a la luz; ya sea porque un adulto lo advierte o porque un alumno se anima a denunciarlo.

FRC.¿Por qué diferencia la discriminación de la segregación?

FO.Porque en muchos casos de bullying se descubre que el objetivo buscado por el bully, o acosador, no sólo es dejar al acosado claramente discriminado (señalado, diferenciado) por su cultura, raza, genero, identidad sexual, costumbres, hábitos o creencias.Es decir no sólo intenta discriminarlo para que no participe del grupo de los llamados “populares” o “líderes” sino que lo que busca persistentemente, con su acoso, es generar un profundo proceso de aislamiento (segregación social) sobre la víctima; esto equivale a una agresión que se le suma al maltrato directo.

FRC. ¿El “bullying”, es un fenómeno extendido en las escuelas latinoamericanas?

FO. El maltrato entre pares, dentro de los establecimientos educativos,es un fenómeno extendido en todo el mundo, no sólo en Latinoamérica. Quizás estamos más sensibles en nuestro territorio pero desde Europa llegan noticias todos los días sobre este asunto y además los colegas extranjeros que comparten las investigaciones con nosotros, aquí en B. Aires, no dejan de sorprenderse por la vertiginosidad con la que se reproducen este tipo de fenómenos que muestran un franco trastorno de la conducta.

FRC.¿Existen datos estadísticos que permitan visualizar el fenómeno?

FO.Hay estudios regionales, en Latinoamérica y Europa que reflejan realidades diferentes.Depende de la población, de la zona geográfica y del tratamiento que cada escuela le de a los conflictos áulicos e institucionales.Pero todos coinciden en que muchos alumnos (más del 40%) manifiestan haber tenido que soportar, al menos una vez, el maltrato de un compañero acosador.No creo que se pueda hablar de estadísticas o porcentajes de sujetos “bully”, porque en todos los grupos escolares existen sujetos acosadores y acosados, y no por eso constituir necesariamente una acción bullying, lo cual haría peligrar la eficacia del estudio.

FRC. La conducta de maltrato es común en las escuelas y entre los adolescentes, alcanza ver cómo se tratan entre ellos aún siendo amigos, en la calle o en un colectivo o en un boliche.

FO. Si pero, no obstante, este rol, el del acosador y el del acosado, es parte de los emergentes que pueden surgir en la dinámica psicosocial de un grupo; es parte de los roles que socialmente asumenniños oadolescentes y lo despliegan dentro de su contexto social como puede ser el de sus compañeros de aula. Es tensión que se despliega socialmente entre los que se creen fuertes frente a los considerados débiles.Algo así como el eterno deseo de dominio de unos sobre otros que, en el mundo infantil y adolescente, se despliega en las escuelas.

FRC. ¿Hay acciones de maltrato que podrían no entrar en esta categoría?

FO.Por supuesto.El acoso entre pares es una de lasmanifestaciones del maltrato entre niños o adolescentes.Hay otros tipos de violencias que no son acompañadas por el acoso y la persecución.Son violencias aisladas que, en algunos casos, no revisten mayor gravedad. Y en otros casos tienen que ver con ciertos rituales que los adolescentes o los niños necesitan desplegar en el ámbito social, en este caso las escuelas, con el único fin de afirmar su carácter o afianzar aspectos de su personalidad, o delimitar un terreno de acción propio.

FRC. ¿Las acciones de un bully pueden detectarse sin que el acosado denuncie lo que ocurre?¿Los acosados pueden llegar a presentar algún tipo de manifestación que permite determinar que ha sido o es atormentado por un compañero, aunque en el interrogatorio lo niegue?

FO.Por supuesto. Hay una serie de indicadores individuales, en las víctimas de acoso, que es posible detectar.Y otros indicadores que son grupales, que hay que saber cómo escucharlos, conocer estrategias para hacerlos surgir.Por esa razón le manifesté anteriormente la importancia que tiene la observación que los docentes hacen del grupo para tener una buena lectura de lo que le ocurre a un grupo. Muchas veces se detecta un núcleo bullying por cuestiones que, en forma lateral, surgen de una asamblea o un pequeño grupo de trabajo entre compañeros.Si el adulto a cargo está atento no necesita que el bully se autoincrimine ni que la victima diga cuanto sufre; esto no es lo que habitualmente suele ocurrir por lo tanto el adulto responsable no puede aguardar a que la evidencia se le presente ante sus ojos.

FRC. Y, en el caso individual. ¿Cuáles pueden ser algunos indicadores a tener en cuenta, tanto en la escuela como en la familia?

FO. Algunos de los síntomas que puede presentar un acosado es un franco retraimiento en su conducta; un cambio abrupto en su comportamiento habitual; conductas explosivas aisladas y fuera de contexto por cuestiones que no lo ameritan; llanto o estados de angustia incontenible y extemporáneos; mutismo; una baja significativa en el rendimiento escolar; síntomas psicosomáticos como dolor de cabeza persistente o dolor abdominal o contracturas musculares o erupciones en la piel o alergias; torpeza psicomotora; excitabilidad e irritabilidad excesivas; trastornos alimentarios; alteraciones del sueño; ciclos de enuresis (en niños pequeños); fugas del colegio o reiteradas llegadas tarde injustificadas. Síntomas todos que deben contextuarse cualitativa y cuantitativamente.

FRC.¿Estos ejemplos son siempre manifestaciones de maltrato entre pares?

FO. No siempre, por eso dije que hay que contextualizar los hechos.Esto quiere decir ubicar aspectos subjetivos y objetivos de la problemática observaba o sospechada.Y esto es importante porque estas manifestaciones, que le menciono, también pueden responder a otro tipo de problemática y no son exclusivas del maltrato o acoso entre pares.Se trata simplemente de que el adulto advierta si alguno o varios de estos síntomas comienzan a manifestarse y persisten durante un lapso significativo.Entonces debe chequear con sus colegas de la escuela y con la familia del niño lo que está observando; porque son manifestaciones de algo que le está sucediendo al niño o adolescente; sus síntomas son un modo de comunicarlo.

FRC.¿Y que otra razón puede haber para que un niño o adolescente se convierta en víctima o victimario de una acción bullying?

FO. En muchos casos estas manifestaciones muestran niveles de violencia que el niño o el adolescente está soportandono sólo en la escuela.Ha ocurrido,que el maltrato que se sospechaba intraescolar termina siendo del mismo entorno familiar.Y lo que ocurre es que el niño o el adolescente proyectan esa escena violenta dentro del ámbito escolar y se somete (como víctima o victimario) a una escena de bullying porque, sin tener mucha conciencia de lo que hace, sabe que habrá un adulto que observará el modo en que se somete e intentará indagar qué ocurre.De este modo puede llegar a descubrir violencia familiar.Aunque debo aclarar que no siempre detrás de una escena de bullying hay violencia familiar.En todo caso sí puede haber negligencia parental.Esta negligencia no le ha permitido a ese niño desarrollar recursos para cuidarse y defenderse de la violencia social y se somete: soportando o maltratando. Porque el victimario también se somete, en este caso a cumplir el rol de un matón desenfrenado, que también a él le hace daño.En este caso, lo que el niño denuncia es negligencia parental.

FRC.Ud, insiste mucho en trabajar sobre lo que origina este tipo de conducta.

FO. Para nosotros, desde las investigaciones que realizamos en el contexto del Seminario de Investigación permanente Violencia en las Escuelas, de la Facultad de Derecho de la UBA, el asunto no está tanto en cómo se nombra o se clasifican las conductas de los niños o de los adolescentes sino en el origen de esa conducta.NO alcanza con clasificarlas, porque esto no la modifica, sólo las hace más visibles.En épocas pasadas a un maltratador de compañeros de aula se lo denominaba “patotero” o “matón” y se tenía una idea más cercana a que esa conducta respondía a un resentimiento o frustración por asuntos privados o familiares, ajenos al contexto escolar.Esto hoy se ha perdido y se lo intenta pensar desde una lógica epidemiológica.Se lo ve como fenómeno; la explicación pocas veces involucra el origen.

FRC. ¿Qué cuestiones deja afuera la categoría de “bullying”?

FO. Básicamente el origen de esas conductas.Por esa razón entiendo que la pregunta que debiéramos hacernos es acerca del valor que tiene nominar las conductas de los niños y de los adolescentes con este término “bullying”.

FRC. ¿Ud, cree que no es correcto nombrarlas así? ¿Piensa que no habría que clasificarlas?

FO. Pienso que, a la hora de decidir un tratamiento o una medicación, nombrar a un niño o adolescente como “bully” resulta improductivo si no se analizan otras cuestiones. Hay que ser muy cuidadoso a la hora de decidir un tratamiento o una medicación para un niño o adolescente con este tipo de conductas.Es vital para la resolución de la problemática descubrir a qué circunstancia responde, cuál es el origen, cómo se gestó, por qué aparece de ese modoy en ese momento, desde hace cuánto que desarrolla esa conducta, etc., etc. Si se medica sin tomar en cuenta todo esto, podemos cometer el error de “anestesiar” durante muchos años a un sujeto y postergar la resolución de un problema que al reaparecer, en un futuro,puede llegar a ser peor o con una manifestación más virulenta.

FRC.¿Cree ud, que en la actualidad se está medicando en exceso o sin hacer buenos diagnósticos de lo que le ocurre al niño realmente?¿Acuerda con medicar este tipo de trastornos en los niños?

FO. No es bueno generalizar. Pero, en muchas ocasiones, es evidente que es menos complejo administrar una medicación o someter a un niño a un tratamiento psiquiátrico que ponerse a trabajar sobre el origen de la alteración del comportamiento. Una psicoterapia o entrevistas de Orientación a Padres, llevan más tiempo y requieren de parte de padres y maestros un esfuerzo adicional que no siempre están dispuestos a hacer.Y respecto de si estoy o no de acuerdo en medicar a un niño o adolescente, déjeme decirle que no estoy en contra de la medicación como cuestión general. Debo reconocer luego de veinte años de práctica clínica que, en algunos casos, la medicación es lo único que permite aliviar cierta tensión o determinados niveles de ansiedad para luego poder ponerse a trabajar sobre las causas que ocasionan el malestar. Pero no es lo que generalmente ocurre.La medicación aparece como un salvataje que no aporta más que anestesia y una postergación de la resolución del conflicto.Muchas veces se administra para aliviar a padres y maestros y no para resolverle el problema al niño.

FRC. ¿Cuáles son las conductas habituales que pueden ser calificadas como acoso entre pares? ¿Son fácilmente detectables?

FO. Las conductas de acoso se evidencian sólo ante un buen observador.No todos los adultos del entorno escolar o familiar advierten que uno de sus niños es acosado por un par.En primer lugar porque este acoso no se hace a la vista del adulto o en cualquier momento.En general lo realiza un compañero que es temido o respetado por el grupo.Se trata, generalmente, de alguien con quien el resto de los compañeros prefiere no meterse.El acosador es aquel a quién nadie va a acusar de nada y el que, en general, sale airoso de las confrontaciones que el docente pudiera hacer. Suele ser muy astuto para no exponerse.Se trata de sujetos con una marcada caracteropatía.Esto quiere decir que no asumen nunca la responsabilidad de sus acciones y siempre ponen la culpa afuera; otros (los acosados) son responsables de que haya tenido que desplegar su acción. Se trata de sujetos que no se angustian fácilmente sino que corrientemente mortifican al entorno. Suelen desplegar acciones de maltrato verbal que incluye la humillación, los insultos, la descalificación y la tortura.Suelen encontrar alguna característica física o actitudinal, en sus víctimas, que destacan persistentemente.Intentan por todos los medios conseguir aliados en sus campañas y testigos mudos; también sometidos.En algunos casos también pueden incurrir en maltrato físico.Pero en este caso hacen actuar a otros.Se encargan de organizar el acoso físico, pero para que otros lo ejecuten y ellos quedar indemnes.

FRC. Con la intención de que esta entrevista pudiera servirle a un docente, ¿que le recomendaría tener en cuenta?

FO.Son varios los aspectos que un docente no debe descuidar. Una cuestión primordial para poder tomar el asunto del maltrato y hacer algo positivo es comprender que entre alumnos se produce transferencia afectiva. Y muchas veces el maltrato se produce por situaciones, ajenas al ámbito escolar, que se transfieren sobre un compañero.La transferencia afectiva también se da con el docente.Esto quiere decir que si su alumno logra depositar en él, un saber y una palabra autorizada esto tiene una consecuencia directa en la instalación de una relación de confianza y de contención que permite acompañar procesos pedagógicos complejos, solucionar conflictos y sobre todo indagar sobre posibles situaciones de acoso.

FRC.¿Al docente le cuesta contemplar todas las conductas desviadas de la norma? NO sólo que los alumnos se porten mal sino que no confíen en él o lo cuestionen.

FO.Lo que ocurre es que entre los alumnos se generan tensiones que se transfieren desde entorno social y familiar, por lo tanto el docente no debe apasionarse con los cuestionamientos que se le hagan, porque no siempre están dirigidos hacia él, sino que son proyecciones de conflictos familiares.En lugar de enojarse debe poder escuchar qué es, en realidad, lo que le está queriendo decir un alumno con la conducta que le muestra.Por supuesto sin descuidar que, si corresponde, una conducta desviada de la norma puede ser contemplada pero también sancionada con la intención de ejercer una acción que repare el daño provocado.

FRC.Lo he escuchado haciendo mucho hincapié en la importancia del trabajo del docente para afianzar la dinámica del grupo.

FO. La conformación y afianzamiento del grupo de alumnos es una tarea que no puede quedar postergada por lo pedagógico. Es fundamental la inclusión de procesos grupales de reflexión (asambleas, pequeños grupos, consejos de aula, otros) porque esta modalidad logra modificar sustancialmente la actitud de los alumnos frente a los demás y con la tarea. El docente debe desarrollar estrategias que consoliden la identidad de su grupo con el objetivo de fortalecer los vínculos afectivos entre los alumnos. El docente es el responsable de que la escuela logre transformarse en un lugar de pertenencia de sus alumnos y no en un lugar de paso tal como es en la actualidad.

FRC.Para finalizar le pido una palabras dirigidas a los padres ya que ud. ha señalado, en reiteradas oportunidades, que estamos en una época de decadencia de la autoridad parental.

FO. Se ha perdido de vista que los padres son los únicos capaces de imprimir, tempranamente, un límite concreto a la intención de transgresión de sus hijos.Y que, por lo tanto, es intransferible la función parental. Por esa razón la crianza se constituye en la casa y no en la escuela. Debe haber complementariedad entre familia y escuela y la actitud de los padres debe ser colaborativa y de confianza hacia los docentes para evitar un quiebre afectivo. Los padres deben comprender que imponerles límites a los hijos es signo de amor y de interés en su bienestar y no lo contrario; aún si ellos no lo aprueban.Porque los hijos no están en condiciones de decidir qué es lo mejor para ellos.Por ahora y por los años que les toque vivir con los padres, los hijos, necesitan la palabra autorizada y experimentada del adulto, aunque se opongan a ella.

FRC. Muchas gracias por su enseñanza.Sus palabras no dejan otra alternativa que pensar en todo lo que nos ha transmitido en esta entrevista. Se hace evidente que tenemos que revisar lo que se ha perdido de la familia y de la escuela, con el único objetivo de recuperarlo.


Fernando Osorio es escritor y psicoanalista (UBA), con formación en el área de Psicología Forense y Criminología. Hizo su formación profesional en clínica con niños y adolescentes en el Centro de Salud Mental Nro.3 “Arturo Ameghino”, del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en el servicio Infanto-juvenil.  Y en el Hospital de Emergencias Psiquiátricas, del mismo distrito, área Hospital de Día, con adolescentes.Entre los años 1992 / 2000 se desempeñó como   Coordinador del  Equipo  Interdisciplinario del “Programa de Rehabilitación Psicosocial Infanto-juvenil para Menores en Conflicto con la Ley Penal”,  proyecto incorporado a los Programas del Consejo Nacional del Menor y la Familia.Actualmente es columnista invitado en la revista Caras y Caretas. Recibió en 2004 y 2005 el auspicio de la UNESCO para el dictado de su Seminario: “Violencia en las escuelas“; actividad que realiza en la Facultad de Derecho (UBA) y fue declarada de “Interés educativo” por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y la Comisión de Educación del Senado de la Nación.Integró en 2004 y 2005 el Consejo Asesor del Observatorio deViolencia en las Escuelas (Ministerio de Educación de la Nación). Ha creado un espacio en Internet: Estudios para la Infancia (www.fosorio.com.ar) de consultas académicas sobre cuestiones atinentes a la problemática de la niñez y la adolescencia. Y difunde a través de foros toda la actividad académica asociada al tema de la violencia en las escuelas mediante el correo electrónico: estudiosparalainfancia@gmail.com al que se suscriben docentes y profesionales de la salud y la educación.Es autor dellibro Violencia en las Escuelas.Un análisis desde la subjetividad, Editorial Noveduc, Buenos Aires, 2006.También ha publicado Usos y Abusos de Drogas. Adicción, Disciplinamiento y control.Drogas Legales e Ilegales, en Novedades Educativas, agosto 2006. Como compilador publicó: Inteligencia y Subjetividad.Encrucijadas de la psicopedagogía clínica y del psicoanálisis, Noveduc, Diciembre 2006. Es investigador en la Facultad de Derecho UBA.En 2008, se reedita su libro Violencia en las Escuelas y publica su último libro: Qué función cumplen los padres de un niño. Perspectivas Psicológicas y Modelos vinculares, noveduc.

(Vermás antecedentes en:

www.fosorio.com.ar/ www.escuelayviolencia.com.ar / www.noveduc.com)

200 años de Violencia Institucional.

Entrevista a Fernando Osorio

Red Latinoamericana de Noticias

Florencia Real Cardozo

Buenos Aires, Argentina

En el marco del Bicentenario de la Revolución de Mayo, que se conmemora en Argentina en este año 2010, conversamos con el Lic. Fernando Osorio sobre una nueva conferencia que ha comenzado a dictar en diferentes lugares de la región, bajo el título “200 años de violencia institucional”. La conducta de niños y jóvenes como reflejo de una sociedad.El recorrido parte desde las instituciones que surgieron durante lafundación del Virreinato del Río de la Plata, hasta las de nuestros días.Se recorre un repertorio de situaciones consideradas como violentas que fueron generadas desde los estratos de poder político y económico reinante en esas épocas. Aparecen temas como la trata de esclavos africanos, el sometimiento de los pueblos originarios, las primeras organizaciones vinculadas a la protección de la infancia, las primeras leyes que definen los asuntos de la llamada “minoridad” hasta los tratados internacionales y la adecuación local actual a esas disposiciones; a las que adhieren la argentina y otros países de Latinoamérica, pero que no terminan de modificar ideológicamente los modos de entender y pensar la infancia.En la segunda parte de la conferencia el Lic. Osorio hace un contrapunto entre la psicología individual y la psicología social y los modos en los que se entrama una en la otra generando fenómenos colectivos, que no son más que la proyección de experiencias individuales sobre la masa.Esto, a su entender,permite deducir algunos aspectos de la conducta humana en situaciones grupales, haciendo especial hincapié en los fenómenos violentos y hostiles que se despliegan sin aparente razón.

Florencia Real Cardozo. Realmente me ha impactado escuchar el enfoque que ud intenta darle al tema de la violencia, en la Argentina y Latinoamérica.¿Podríamos decir que hemos escuchado una “historia de la violencia en la Argentina”?Los hechos descritos y tan minuciosamente planteados, nos dejan casi perplejos frente a una infancia tan maltratada.

Fernando Osorio. No es mi intención hacer una “historia de la violencia en la argentina”.Si así lo hubiera querido tendría que haber incluido muchísimos otros episodios, y muchísimas otras descripciones que me hubieran corrido del eje principal de mi investigación y que me interesa exponer.Realmente no es mi intención hacer una historia sino proponer un recorrido que nos permita hacer visible los modos en los que ha sido pensada la infancia en nuestro país y en Latinoamérica. Mi objetivo es que se comprenda lo que ocurre con los niños y los jóvenes en una actualidad que los tiene siempre como protagonistas de episodios violentos; por cierto, descontextualizados.En mi exposición lo que intento es plantear un contexto mucho más amplio que aquel que es visible alrededor de cualquier episodio violento.Intento mostrar cómo se llega al hecho violento; intento demostrar que hay un contexto individual pero también social (histórico) para que ese hecho se desarrolle.La singularidad del planteo la busco en la historia de una comunidad.No soy un historiador pero si un “historizador”. Por esa razón mi exposición tiene esta doble vertiente: la individual y la social.

FRC. .¿Cómo arma este recorrido? ¿Por qué parte de la época de la creación del Virreinato del Río de la Plata?

FO. Los episodios y los hechos de violencia tienen un marco social que los contiene.Ese marco está construido en gran parte por los efectos que producen las identificaciones individuales y sociales de una población.Los integrantes de una comunidad generan hechos que pueden ser de cualquier naturaleza pero con una característica común vinculada a la identidad de esa comunidad.Sostengo que los hechos de violencia le pertenecen a la comunidad que los genera; no son lo mismo, no pueden analizarse del mismo modo, en diversos contextos sociales.Algo de la identidad del argentino, en esto coincido con el historiador Ricardo Lesser,comienza a construirse con la fundación del Virreinato del Río de la Plata, en 1776.Ni antes ni después.No es la Revolución de Mayo la que inicia esta identidad.En todo caso ese acontecimiento es una de las consecuencias de que esta identidad ya se estaba forjando.Mi intención es hacer visible los modos en que esa identidad se constituyó en los niños y jóvenes como el antecedente de una herencia de violencia y saqueo.

FRC. Uno de los primeros planteos que escuchamos fue que en la vida afectiva del niño,las cosas que registra como experienciano pueden desaparecer jamás.Ud insiste que todo se conservay puede volver a surgir ante determinadas circunstancias. ¿Los episodios de violencia actual están vinculados a las antiguas vivencias de nuestra comunidad?FO. Por supuesto. La violencia social es un reflejo de la violencia individual no tramitada ni elaborada por el humano. Las experiencias traumáticas, de sometimiento, de aniquilamiento en un niño, quedan registradas en su mente y proyectadas en la memoria colectiva de las comunidades. En la Argentina actual, queda demostrado con los antecedentes investigados, los modos en los que se desarrolla la violencia están íntimamente vinculados con los modos en los que sedesarrolló,en los orígenes, la violencia sobre esa misma población.Y las circunstancias que la detonan tienen íntima vinculación con lo que antiguamente tampoco pudo contenerse.Uno de los ejemplos que analizamos es que si el legislador propone leyes absolutamente arbitrarias y no puede adecuarlas a los usos y costumbres ni a las necesidades de la gente, y sólo prioriza un interés económico de beneficio personal, esas leyes terminan siendo violentas para la comunidad que las debe acatar.

FRC. ¿Cuáles serían las circunstancias actuales para que surja la violencia social e institucionalde modo tan virulento?

FO. Le diría que, sin ninguna duda, la circunstancia actual que detona la violenciasocial en nuestro país y en Latinoamérica es la falta de credibilidad en la justicia, la falta de confianza en las instituciones y la perversión de muchos funcionarios y legisladores.

FRC. ¿Su hipótesis es que el genocidio perpetrado por el conquistador dejó huellas de violencia a nivel individual y social?

FO. Lo primero que corresponde decir es que lo ocurrido con los pueblos originarios y los ciudadanos africanos, en nuestro continente, fue un genocidio.Y lo aclaro porque esto no es considerado por todos los estudiosos del mismo modo. Es interesante revisar los postulados de la ONU, en la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio que dice, se lo leo textual: “Se entiende por “genocidio” la matanza de miembros de un grupo nacional, étnico, racial o religioso; la lesión grave a la integridad física o mental de los integrantes; el sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción parcial o total (…) Y han de ser castigados los actos de genocidio, la asociación para cometerlo, la instigación directa y pública, la tentativa y la complicidad.Sin duda las instituciones latinoamericanas se constituyeron sobre una estructura que resultó de la matanza indiscriminada, la violación, el secuestro, la apropiación de territorios y la humillación de los pueblos que habitaban desde hacía siglos, estas tierras.Para poner un ejemplo, es usual que algunos investigadores hablen genéricamente de las “campañas de conquista del desierto” sin aclarar que de ninguna manera se trataba de un desierto a conquistar.Era una región poblada, con habitantes que tenían sus industrias sus manufacturas, su economía, en fin su cultura.El conquistador arrasó territorios que de ninguna manera eran desiertos yermos y estériles habitados porbestias salvajes, como se ha intentado transmitir a varias generaciones de argentinos.Del mismo modo, corresponde aclarar que, en siglos anteriores, los invasores europeos habíanarrasadoun territorio superpoblado, con tierras increíblementefértiles y ricas en minerales, con una industria ganadera y fruti hortícola autóctona que diezmaron con sus armas, sus monocultivos y sus enfermedades importadas.Muchos historiadores contemporáneos sostienen la hipótesis de que las grandes potencias actuales pudieron encontrar estas posiciones de poderío mundial, gracias al formidable capital que saquearon en Latinoamérica, durante cinco siglos.

FRC. ¿Se puede considerar que esto persiste como bagaje en la memoria individual y colectiva de los argentinos?

En este asunto soy contundente.Estoy absolutamente convencido, apoyado en mi experiencia clínica como psicoanalista, que es imposible que lo que un individuo o un pueblo hayan vivido en el momento de su nacimiento no perdure como bagaje de experiencia social.Es imposible que no perdure la experiencia infantil de un sujeto.Esa experiencia es lo que hace singular al sujeto; lo hace ser lo que es y lo que se ve y se sabe de él.Con los pueblos pasa lo mismo; su experiencia germinal define muchas cuestiones vinculadas a la identidad colectiva.Esa experiencia hace a la comunidad ser de una manera singular, que la distingue de otras comunidades y de otras culturas.

FRC. Se suele decir que en la Argentina no hay tanta representación de la población de raza negra porque aquí no hubo el nivel de trata de esclavos de otras regiones.

FO. La ruta del esclavo,da cuenta del modo en que los ciudadanos africanos eran arrancados de sus lugares de origen, eran trasladados y depositados en el puerto en espera desu traslado a la América española o inglesa.Los que lograban sobrevivir a las condiciones ultrajantes del viaje llegaban, al nuevo mundo, hambreados, vejados y tal vez mutilados.La vida que les esperaba al final de esa ruta no era mejor.La esclavitud propia y de toda su descendencia los marcaba a fuego; de allí la gran cantidad de suicidios y filicidios como modo de liberarse y liberar a los hijos del sometimiento al blanco.Algunos estudios determinan que dada la gran cantidad de suicidios, muertes por tortura o enfermedades y la posterior utilización del esclavo como soldado en las campañas militares, más el mestizaje, son las razones de la desaparición de gran parte de la población de raza negra.De allí la baja incidencia demográfica, en el Río de la plata, de origen africano.Negar esa realidad es renegar de lo que el hombre blanco le hizo al hombre negro.Este hecho constituye las más siniestra deuda con un pueblo que sigue padeciendo, actualmente,las consecuencias de lo que le hicieron.El continente africano tiene actualmente territorios despoblados y desertizados por el arrasamiento que se hizo durante siglos de su población.Y francamente suponer que esto no produjo consecuencias individuales y colectivas es tan perverso como negarlo.

FRC. La descripción que ud hace de las acciones de algunos legisladores o gobernantes dejan a esos personaje comohombres inescrupulosos.Sin embargo la historia, a muchos de ellos, les ha dado un buen lugar por el esfuerzo que hicieron paraformalizar algunas organizaciones de asistencia y mejorar la imagen de una ciudad que casi no existía.

FO. Siempre existen modos de interpretar lo que otros dicen o hacen.He aprendido que no siempre lo que se interpreta es cabalmente lo que se quiso decir o hacer. Los años que nos separan de esos hechos atentan contra la veracidad, a pesar de los documentos que se han conservado.Algunos gobernadores padecieron también esa incomprensión, aunque debo decirle que no los considero ingenuos a la hora de tomar decisiones; eso sería ingenuo de mi parte.Nadie, y menos alguien que ocupa un cargo tan importante como el que tuvieron los Virreyes, desarrolla acciones casuales o ingenuas cuando aceptan ejecutar una orden.Yo no considero que la obediencia debida libere al sujeto de su responsabilidad.Creo que este es el caso de muchos de ellos; aunque debo decirle que no soy un especialista de sus biografías.Además no sólo fueron esos personajes determinados o aislados sino tambiénlas circunstancias, sus sucesores y las instituciones, que se apoyaron en sus primeros pasos, los que definen también las cosas. Tal vez alguno de ellos puso la semilla de lo que otros transformaron en calamidades institucionales para la infancia.

FRC. ¿Tal es el caso del Instituto de partos públicos y ocultos a cargo de la Sociedad de Beneficencia?

FO. Esa organización seguramente cumplió fielmente con su ideario pero no podemos desconocer que uno de los objetivos eraocultar el embarazo de alguna niña rica o asistir a alguna mujer negra violada justamente en una época en la que ya se habíadeclarado la liberación de vientres.Era una realidad que había que ocultar, por un lado frente a la aristocracia urbana y por otro lado porque se supone que formal y legalmente los hijos nacidos de esclavos eran libres.

FRC. La sociedad de Beneficencia fue una organización, a todas luces, muy controvertida.¿Por qué ud no desarrolla el período en que Eva Perón la disolvió?

FO. Justamente lo que intento demostrar, en este documento que he cuidado mucho de no politizar partidariamente,es que independientemente de las acciones de los gobiernos de turno, que intentaron ensalzar sus acciones o denigrarlas al punto de la disolución, lo quese hizo por la infancia noperduró en el tiempo ni modificó la decisión política de “no ocuparte de ella” nunca u ocuparse de ella sólo cuándo surgiera una conveniencia política o económica.

FRC. ¿Qué pasa con los Institutos de minoridad que ud llama “temibles”?

FO. Son de temer por el hacinamiento, la superpoblación y el modo en que conviven asesinos con ladronzuelos;violadores con violados o abusados yniños abandonados con otros huérfanos o con niños de la calle.A pesar de la incorporación de la Convención Internacional sobre los derechos del niño, a la Constitución Nacional y de las nuevas leyes que amparan los derechos de los menores intentando romper con el espíritu tutelar que reinaba con la vieja ley de Patronato, no se logra modificar la mentalidad de dominio, vigilancia y control social que detentan algunos policías, algunos jueces y algunos legisladores.Y se sigue utilizando el recurso de la detención y el encierro de sujetos menores de edad bajo la discrecionalidad de juez de turno; cuándo esta debe ser la medida de último recurso.

FRC. ¿Ud cree que siempre hay un interés económico que no permite tomar una decisión sobre los sujetos menores de edad desamparados o en situación de riesgo social?

FO: Lo primero que le diré es que no queda clara la noción de riesgo social.¿Riesgo social para quién?¿Para ellos mismos, para la sociedad, para quién?Cuándo se habla de riesgo social parece que lo que se dice es que se trata de salvajes, tal como se los definía a los indios originarios y los ciudadanos de raza negra o africanos esclavizados, que pueden atentar contra un orden instituido.Pero, déjeme recordarle que no fueron los pueblos originarios los que rompieron con lo instituido sino, precisamente, los conquistadores.Siempre se transmite la acción de la conquista como un acto de encuentro de culturas.Ni aquí, ni en Latinoamérica,ocurrió nada de eso.No fue un encuentro de culturas sino la destrucción y el sepultamiento de una cultura en favor de una foránea. Lo instituido era lolocal propio de las civilizaciones que habitaban estas tierras.El que invadió y no quiso comprender que se trataba de una cultura distinta y la destruyó casi completamente fue el conquistador; digo casi porque lo que perdura en la memoria colectiva puede volver.Y en este caso le puedo asegurar que la conquista se sostuvo sobre intereses políticos, pero eminentemente económicos.Estas tierras no interesaban por su riqueza cultural sino por su riqueza natural.Retomo su pregunta.Si yo declaro que hay una población en riesgo social y lo hago desde una esfera política puedo ejercer control sobre ella porque dispongo de los medios para hacerlo.Desde el punto de vista político ejerzo un poder y tengo una población cautiva que responde a mis órdenes. Y desde el punto de vista económico tengo que disponer de presupuestos para “proteger” esa población que se ha definido como de “riesgo social”.Ud se sorprendería al escuchar la cantidad de dinero que mueve el sistema que se ocupa de la infancia desamparada.Las decisiones políticas no van a hacer que esta población desaparezca porque políticamente conviene tener una población cautiva que asegura poder económico y derivación de recursos.

FRC. ¿En este caso, cuál sería el correlato entre lo individual y colectivo?

FO. La infancia entendida desde la lógica de acumulación capitalista, no desde el interés de bienestar y protección reales, afecta individualmente a los niños pero también colectivamente a un sector de la población. Cuándoesta lógica se convierte en un modo de entender lo que ocurre funda un sistema de pensamiento que se transmite a lo largo de la historia de esa comunidad y de generación en generación; un modo individual de entender un hecho pasa a ser colectivo. Esto último incide, atraviesa, no sólo a la infancia desamparada sino a la infancia en general.Algunos hechos violentos en manos de estos sujetos en riesgo social alcanzan para convencer a la comunidad sobre el peligro que corre y sobre las razones que tiene el legislador y los gobernantes para controlar esa población “en riesgo”. Entonces hay que controlar también a los que no están desamparados porque potencialmente pueden convertirse en peligrosos.De este modo controlo a toda la población infanto-juvenil; porque está en riesgo o porque existe un riesgo potencial. Lo que no se piensa colectivamente es lo que está oculto; la razón de su existencia.

FRC. ¿Qué ocurre, entonces, con los niños y jóvenes que crecen en este marco del llamado “riesgo social”?

FD. Ocurre primero que, en verdad,no se los protege ni se le garantiza un mínimo de bienestar que asegure salud mental para el futuro. Luego, que los niños que crecen en el marco ideológico de la llamada “minoridad” no se transforman en ciudadanos libre pensantes ni autónomos.En general se transforman en sujetos resentidos contra un mundo adulto que los condenó a una orfandad institucionalizada, desafectivizada, abandónica y perversa; y a los que al cumplir la mayoría de edad se les exige que se comporten como ciudadanos “normales” y buenos.Este sistema sólo puede sostenerse desde una desición política de que así sea.Sóloalgunos sujetos adultos, con una determinada conformación psíquica pueden sostener este planteo.Y los niños y jóvenes que no están dentro de la esfera de la infancia en riesgo crecen con esta referencia: existen niños caídos del sistema que son pobres porque no han podido hacer otra cosa para no serlo.Hay determinados mecanismos identificatorios subjetivos que hacen que funcione eficazmente la renegación y los hechos pasan a ser creencias y luego cobran una materialidad incuestionable.Cada país tiene los pobres que necesita.Esta es una verdad lapidaria.La existencia de pobreza es una decisión política; la existencia de poblaciones en riesgo material y afectivo es una decisión política; la existencia de una infancia desamparada es una decisión política.Lo que se juega en este modo mercantilista de entender a la infancia es que puede convertirse en una usina proveedora de recursos económicos, dado el riesgo del que hay que preservarlos, a ellos y a la comunidad.Y como esto se construye a lo largo de la historia, pervive a lo largo del tiempo y en la conciencia individual como un bagaje de experiencia.Luego ya no se sabe cómo se fundó esa idea, la de la infancia en riesgo social.Finalmente, luego de todo esto los adultos se preguntan por qué lo niños y los jóvenes de hoy están tan violentos.

FRC.Para finalizar.¿Existe alguna esperanza?

FO. Soy bastante escéptico, aunque muy perseverante. Mi trabajo clínico con niños, jóvenes y familias, que desarrollo desde hace más de veinte años, me han demostrado que existe la capacidad de cambio.Para ello se necesita que exijamos a nuestros gobernantes que prioricen, en la administración de los recursos y en el armado de los presupuestos, la educación y la salud.Con estos dos elementos tendremos trabajo, seguridad y bienestar colectivo e individual.Si hay paz social las familias tramitan mucho mejor sus crisis ya que cuentan con un contexto social que las contiene y las acompaña en la crianza de los que serán futuros ciudadanos. Hay que volver a reamar, nuevamente, redes sociales y organizaciones intermedias que contengan a los más jóvenes. La escuela debe transformarse en el lugar de referencia de los niños y sus familias, no en el lugar de paso. No es tan complejo.

FRC. Muchas Gracias.

“No todos los usuarios de sustancias tóxicas son drogadictos”

Entrevista a Fernando Osorio

Red Latinoamericana de Noticias

Florencia Real Cardozo

Buenos Aires, Argentina

Conversamos con el Lic. Fernando Osorio sobre los condicionamientos sociales y culturales del consumidor de sustancias tóxicas, de su lugar frente al narcotráfico y del avance de la epidemiología moderna. También hace un repaso crítico sobre la ideología que impera en Latinoamérica sobre el consumo de drogas y de por qué es necesario pensar el tema drogas en términos de “usos y abusos”; incluyendo, también, a los fármacos legales.

Florencia Real Cardozo. He leído, en algún trabajo suyo, que usted prefiere desestimar la categorización de drogadicto o de toxicómano, cuando se refiere a un individuo que consume drogas.

Fernando Osorio. La categoría de drogadicto es muy específica. Es sólo para determinados sujetos y no se puede generalizar. Por esa razón yo prefiero hablar de sujetos usuarios, sujetos abusadores y en algunas ocasiones de sujetos adictos. Esta categorización responde a la posición subjetiva que se tiene respecto al objeto tóxico y la acción de intoxicarse. Considero más relevante pensar al sujeto, que consulta,  respecto a la sustancia que consume, cuándo la consume, bajo que circunstancia lo hace y cuál es la historicidad que se puede hacer de ese acto tóxico.

FRC. ¿A qué apunta con la idea de historicidad del acto tóxico?

FO. Un sujeto no consume por casualidad o por moda. Puede llegar a usar algún tóxico en una situación puntual pero el efecto que va a producir, en su cuerpo, dependerá de su posición subjetiva. Y eso definirá que lo siga consumiendo, o no. Me refiero a que ese tóxico va a funcionar, en su vida, como un complemento que le permita una sensación de placer extra o de satisfacción inmediata, o como una suplencia frente a una carencia o déficit personal.

FRC. ¿Las personas siempre consumen por estas dos razones? ¿Porque no logran una satisfacción o porque tapan con el tóxico?

FO. Exactamente así. Y en estas dos posiciones aparecen los usuarios  ocasionales o eventuales, que consumen sólo en situaciones sociales con un fin recreativo o de pertenencia; los abusadores que aprovechan las situaciones sociales para liberar ciertas represiones y se desenfrenan riesgosamente, y los adictos que lo hacen compulsivamente todos los días, preferentemente a solas. En esta última categoría, los adictos, encontramos sujetos que pueden estar en una marginalidad y pobreza extrema o son sujetos que viven en el más lujoso de los abandonos o de la indiferencia afectiva familiar.

FRC. ¿O sea que usted piensa que el consumo de drogas no siempre es una enfermedad?

FO. Exactamente. Depende de la edad, de su estructura anímica y de las motivaciones personales que lo lleven al consumo; que en definitiva delinearán el camino futuro. No se puede tratar a todos los consumidores del mismo modo.

FRC. ¿Pero si no se trata de una enfermedad, para qué hay que poner en tratamiento a los consumidores de drogas?

FO. No todos los usuarios deciden ponerse en tratamiento. Y esto es así, porque el consumo de sustancias no siempre ocasiona padecimiento. En mi experiencia clínica los usuarios ocasionales o eventuales no consultan por el consumo sino por otras razones sociales o íntimas, en las que puede o no estar asociado su consumo. En el caso de los abusadores en general son llevados por un familiar y lleva mucho tiempo acompañarlos para que comprendan su posición frente a las drogas. Y en el caso de los adictos son arrastrados compulsivamente por un juzgado o por la policía porque su acto tóxico ha llegado a cobrar una dimensión mortífera o delictiva, con el consecuente abandono o deterioro de su vida cotidiana familiar y socio-laboral-académica. Estos últimos son casi intratables y con pronósticos muy reservados.

FRC. A partir de algunas publicaciones científicas y otras de divulgación, se cuestiona el planteo que el psicoanálisis tiene respecto a las toxicomanías.

FO. El debate pasa por si la toxicomanía tiene base orgánica o no y si los tratamientos farmacológicos son eficaces o no.

FRC. ¿Estos abordajes no son eficaces?

FO. Sí, son eficaces, pero tienen altos índices de reincidencia porque no resuelven la problemática de fondo. Se reemplaza una droga ilegal por una legal. Bajo esas circunstancias el que pierde es el usuario, no el productor.

FRC. Pero también se le cuestiona al psicoanálisis su poca eficacia respecto a la cura de sujetos toxicómanos. ¿Cuáles son los parámetros que usted propone para pensar el tema del consumo de drogas?

FO. La categoría de toxicómano no le pertenece al psicoanálisis. En todo caso el psicoanálisis interviene sobre sujetos que consumen determinadas sustancias y propone escuchar, en ese contexto, cuál es su padecimiento. Interviene para desandar un camino que lleva al sujeto a un lugar a dónde verdaderamente no quiere ir. El psicoanálisis trabaja, con el paciente, sobre la construcción de un síntoma o sobre un proceso inhibitorio o sobre el desencadenamiento de la angustia. Es decir, trabaja sobre aquella idea inconsciente que le hace “creer”, al paciente, que no puede evitar la compulsión al consumo. Y si por alguna razón llega a la consulta alguien que tiene un déficit orgánico, mi criterio es derivarlo para que se estudie si ese “déficit orgánico” puede tener, o no, alguna incidencia en su compulsión al consumo. A partir de ese dato armo la estrategia de trabajo clínico.

FRC. ¿Y qué piensa de los tratamientos farmacológicos?

FO. Me parece importante no hacer una apología de los fármacos. Estamos en una época en qué prácticamente todos somos usuarios de sustancias que modifican la química de nuestro organismo con el único objetivo de paliar el padecimiento de nuestra existencia; malestar en la cultura decía Freud. Hay que ser muy cautelosos con esto; sobre todo en el abuso que se comete al medicar a los niños. Está comprobado científicamente que algunas medicaciones tales como el metilfenidato, que se indica para los problemas atencionales, provoca más adversidades que equilibrios. Es importante cuestionar este diagnóstico y revisar los riesgos de patologizar la infancia con un objetivo capitalista de los laboratorios que se enriquecen, en base a investigaciones que ellos mismos financian y produciendo este tipo de drogas legales. Prácticamente hay una patologización generalizada de toda la población. Para todos hay una sustancia indicada, que puede milagrosamente equilibrarnos. Todos podemos presentar algunas de las características descriptas en exhaustivas clasificaciones internacionales de salud mental.

FRC. ¿Este avance hacia la patologización general de la población se da en otros lugares? ¿Latinoamérica, está inmersa en un escenario común que nos permita generalizar cuestiones referidas al fenómeno de la droga?

FO: El escenario común es la corrupción que genera el narcotráfico y el avance perverso de la epidemiología neoliberal. Y eso no es sólo patrimonio de esta región.

FRC. ¿Cómo piensa usted la problemática del consumo de drogas en Latinoamérica?

FO. Latinoamérica no es uniforme ni en cuanto a los índices de consumo, ni en cuanto al tráfico, ni siquiera en sus legislaciones y mucho menos desde el punto de vista cultural. Dentro del mismo país y bajo las mismas reglamentaciones hay zonas que se manejan con parámetros socio­-culturales opuestos. Estas disparidades normativas e ideológico-culturales generan un antagonismo del que también se aprovecha el narcotráfico.

FRC. ¿A que se refiere?

FO. En ese escenario “común” se nombran a los países como proveedores o consumidores, como si fuera una característica regional. Además de producir alfajores, los turistas se enteran que tales o cuales países son productores de una droga ilegal. Esto es muy grave porque, lo que debe quedar bien en claro es que, no se trata de una región, o de un pueblo determinado, sino de los modos en que opera el narcotráfico en cada lugar. Esta red criminal, busca los territorios y las circunstancias que le permitan desarrollarse sin importar dónde lo haga.

FRC. ¿Esto está asociado a lo que ud. ha llamado, en algunas conferencias, antagonismo regional?

FO. Yo suelo hablar de antagonismo regional porque en algunos lugares el consumo de ciertas sustancias está asociado a una práctica mortífera e hipócritamente criminalizada. Al mismo tiempo que rigen legislaciones represivas, determinadas poblaciones piensan el uso de drogas como una experiencia socio-cultural. Tal es el caso de Bolivia o parte del norte argentino, en dónde la hoja de coca, que no es cocaína, se consume desde tiempo inmemorial sin ningún tipo de cuestionamiento. Otro ejemplo es Perú. En el 2005 cuatro gobiernos regionales andinos designaron a la coca como patrimonio regional, natural, biológico, cultural e histórico; declarándola hoja sagrada de los Incas. Mientras tanto el gobierno central peruano, en contradicción con esto, desarrolla políticas absolutamente persecutorias. Otro paradigma interesante es Brasil que, si bien no es un productor de cocaína, el narcotráfico de ese país provee a sus contactos en países como Australia y Nueva Zelanda, a los cuales vende la producción que le llegaría supuestamente desde los operadores de Bolivia, Perú o Colombia. La ley dice una cosa pero el poder económico del narcotráfico impone otra muy diferente. Imagínese que, al ser todo el operativo clandestino, la información que se tiene es absolutamente parcial.

FRC: También he leído en su libro: “Usos y abuso de drogas. Adicción, disciplinamiento y control” que usted sostiene que el antagonismo regional que pesa sobre el tráfico y el consumo de drogas tiene que ver con las políticas que se implementan desde los gobiernos… la famosa desición política que nunca llega y que se promete en las campañas electorales.

FO. Efectivamente. Ese es otro ejemplo del antagonismo regional. Uno de los tantos ejemplos que podemos nombrar es el caso del llamado Plan Colombia, de lucha contra las drogas.  El Gobierno estadounidense le ha aportado desde el año 2000, unos 35.000 millones de dólares. Paradójicamente el narcotráfico en Colombia sería, según las noticias internacionales, uno de los principales proveedores de sustancias ilegales, justamente para el consumo interno de los ciudadanos norteamericanos.

FRC. ¿Venezuela tiene otra postura?

FO. Venezuela expulsó a los representantes de la DEA en el 2005. Se sospechó que realizaban en ese país maniobras de inteligencia interna. Con lo cual, la información que algunas de estas agencias emiten, en sus informes, no puede ser ni objetiva ni fidedigna porque, en su intervención, es otra cuestión lo que las motiva. Una de las denuncias fue, que las agencias nunca informan sobre las bandas desmanteladas ni sobre los decomisos efectivamente realizados.

FRC: De todos modos, creo que a nadie le queda ninguna duda que las políticas propuestas por la DEA (Drug Enforcement Administration) para Latinoamérica han fracasado por la ideología de control regional que oculta.

FO. Es claro que desde que Richard Nixon, a final de la década del sesenta, le declaró la guerra a las drogas, cuestión reforzada luego durante el gobierno de Ronald Reagan, en realidad le declaró una guerra a la gente común, a los usuarios. Desde esa época, por una cuestión de seguridad interna, la teoría política impulsada por los EE.UU; que además sería el principal país consumidor de sustancia toxicas ilegales según lo que podemos leer todos los días en la prensa especializada, ha fracasado con estrépito porque lo que ocultan es un plan económico de control social sobre la región.

FRC. ¿Qué motivaría el interés de los EE.UU. en esta región? ¿Ud. cree que el tema de la droga es sólo una pantalla?

FO. No creo ser el único que lo estima así. Los norteamericanos, a diferencia de los latinoamericanos piensan con una proyección de aquí a cien o ciento cincuenta años. Ellos ya están pensando qué territorio ocuparán para reemplazar las zonas propias que desaparecerán por las catástrofes naturales, las inundaciones futuras, los cambios climáticos, la falta de agua dulce y la insuficiencia de otros recursos naturales. Tal como lo hacen actualmente por las reservas de petróleo, en otras partes del mundo. Por esa razón, para ellos, siempre es mejor que el enemigo sea una legión de borrachos, drogados y analfabetos que no piensen, y no una legión de cuestionadores y revolucionarios que puedan llegar a ser una amenaza para sus proyectos. Someter Latinoamérica, o a cualquier otra región, a sus imperativos tiene un fundamento para su propia supervivencia… salvo que antes de eso, encuentran agua en Marte.

FRC. ¿Podría decirnos cuál es, a grandes rasgos, la situación actual de ese antagonismo que resulta tan difícil de abarcar?

FO. El principal rasgo inabarcable es la contradicción entre el intento de prevención y el estimulo al consumo. Le voy a dar un ejemplo. Todo lo que se intenta controlar en una región, como podría ser el caso de la disminución de áreas de cultivo del cannabis (marihuana), aumenta proporcionalmente en otras regiones. Es decir, cuando un país disminuye sus plantaciones otro las aumenta. Otra contradicción, por ejemplo, la encontramos en los consejos nacionales, de distintos países, que trabajan para el control del consumo de estupefacientes y para controlar el narcotráfico. Difunden programas de prevención pero, a veces, son los principales compradores de drogas ilegales a un país vecino. Es decir que

vemos en forma reiterada que no se apunta a la persecución del narcotraficante sino que se criminaliza al usuario. Las políticas que se implementan se diluyen frente a la magnitud de la realidad y por eso es imposible detener el narcotráfico. En algunos países se ha iniciado una supuesta lucha contra el consumo de pasta base. Se ha institucionalizado esa lucha y se ha dispuesto un presupuesto para que esa lucha se lleve adelante. La gran contradicción es que, en esos mismos lugares, no se aumente el presupuesto para educación y salud que son los dos pilares fundamentales de prevención en el uso y abuso de sustancias tóxicas.

FRC. ¿Qué valor tienen los operativos antinarcóticos? ¿Esta, sería una manera de luchar contra el narcotráfico?

FO. Obviamente los gobiernos tienen que justificar la existencia de sus agencias antidrogas y cada tanto tiene que mostrar algún dispositivo con final feliz. Pero eso sólo es la punta del iceberg. La droga está en otras rutas que son, créame, intocables. Esta acción es parecida a ciertos operativos que la policía suele hacer en muchos países de Latinoamérica. Por ejemplo, a la salida de los conciertos y recitales para los más jovenes, tiene que detener a una cantidad de menores de edad para justificar, ante la opinión pública, su existencia y su eficacia en la lucha contra el crimen.

FRC: ¿Por qué resulta tan difícil resolver el fenómeno de la droga? ¿Es sólo una cuestión económica o hay factores culturales que lo hacen inviable?

FO. A mi juicio no existe tal fenómeno; lo que no quiere decir que desde determinadas corporaciones se intente instalarlo como fenómeno. Creo entender que lo que sí existen son  hechos concretos. Por un lado el narcotráfico y por el otro determinadas sustancias que producen algunos efectos y que por razones político-económicas, claramente de vigilancia y control social, se comercializan de modo legal o ilegal y que los gobiernos no están muy dispuestos a intervenir responsablemente. Las sustancias legales, tales como los medicamentos, también están cuestionadas en su eficacia y en su utilización. Es probable que también participen de un proyecto de control social… sobre todo las sustancias que afectan el sistema nervioso y que actúan sobre la conducta, la personalidad o los estados de ánimo.

FRC. En los últimos años la industria farmacéutica ha recibido múltiples cuestionamientos, como nunca antes.

FO. Es probable que una pastilla de metilendioximetanfetamina, conocida en el ambiente de los usuarios como “éxtasis”, no se logre comercializar legalmente dados los evidentes efectos adversos para la salud física y psíquica que provoca en un sujeto. Pero pensemos: ¿a quién se podría llegar a demandar en caso que esa sustancia mate a alguien? Si no se la puede vender en el circuito legal, porque lloverían los juicios y las demandas indemnizatorias, se la vende en el circuito ilegal y nadie puede hacer nada. Entonces, el usuario es el que comete el delito por consumo y tenencia; el productor no paga impuestos, ni patentes y por sobre todas las cosas no es responsable de los efectos adversos o mortíferos que pudiera ocasionar lo que vende; el narcotraficante se enriquece y alimenta su ambición de poder y los gobiernos no intervienen eficazmente con el único objetivo de tener una población cautiva: intoxicada, mal alimentada y deseducada.

FRC. ¿Usted considera que la despenalización o las políticas de reducción de daños son criterios para terminar con el problema de la droga?

FO. La despenalización es sólo un aspecto del problema. Algunos países latinoamericanos trabajan sobre una posible norma que fije dosis mínimas para la tenencia de sustancias toxicas. Esto es, claramente, un intento de avanzar hacia la despenalización de la tenencia de sustancias para uso personal. Es probable que la despenalización permita la llegada de muchos usuarios al sistema de salud pública que requieren ayuda, pero que no la piden porque son considerados, socialmente, criminales y temen ser denunciados. Creo que hay que avanzar y profundizar mucho más esta línea de despenalizar al usuario. No obstante tengo serias dudas que la despenalización termine con el narcotráfico. De hecho existe tráfico de fármacos, aún siendo legales. Un modo de avanzar, en la despenalización, son las campañas que sostienen las agencias de reducción de daños provocados por el uso indebido de sustancias tóxicas. Pero para que esto

se consolide se necesita del apoyo incondicional de los gobiernos.

FRC. Muchas Gracias

Por Florencia Real Cardozo Fuente Red Latinoamericana de Noticias


Fernando Osorio. Usos y abuso de Drogas. Adicción, disciplinamiento y control.  Sustancias tóxicas legales e ilegales. Noveduc libros, Buenos Aires, 2006.